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Casi
5 millones de nuevos infectados por el Vih en 2005. Ninguna región
del mundo, salvo el Caribe y unos pocos países de África,
ha mejorado las cifras de nuevos infectados. La cantidad de personas
que viven con el Vih/Sida en el mundo sobrepasó los 40 millones,
el doble que hace diez años.

La
situación actual
El
número de personas que viven con el virus del sida ha superado
en el 2005 la cota de los 40 millones, según el informe anual
de Onusida y la Organización Mundial de la Salud. Esta pandemia
global, con 4,9 millones de nuevos afectados en 2005, se cobró
en 2005 a 3,1 millones de muertos (unos 25 millones desde que el
VIH fue identificado en 1981), de los cuales 570 mil son niños.
La agencia de la ONU contra el sida y la OMS constatan de nuevo
que el África subsahariana, con 25,8 millones de seropositivos,
continúa siendo el continente más vulnerable: dos
terceras partes de los infectados en el mundo y el 77% de las mujeres.
El
informe insiste en la necesidad de aumentar los esfuerzos en prevención,
en asegurar el acceso universal a los tratamientos con antirretrovirales
y lamenta que sólo 1,5 millones de enfermos de los países
pobres se benefician hoy de ellos. Pero Onusida subraya que más
de medio millón de personas viven con el VIH en Europa occidental
y el número sigue aumentado, con un resurgimiento de los
comportamientos sexuales de riesgo. Además, de los más
de 20.000 nuevos casos en esta área, una tercera parte corresponde
a mujeres, lo que confirma un cambio de tendencia: la aparición
del contacto heterosexual como causa predominante de las nuevas
infecciones.
Otras
carencias
Si
bien en Europa Occidental y en América del Norte está
garantizado el acceso a los tratamientos antirretrovirales y a una
atención médica mínima, aún persisten
en nuestro país muchas carencias que diariamente sufren las
personas seropositivas y enfermas de Sida. Aún hoy, el estigma
social frente al Sida produce una discriminación hacia las
personas que viven con el Vih/Sida. Muchas de ellas mantienen esto
en total secreto y soledad, careciendo de atención psicológica,
apoyo social, y sufriendo también la falta de una atención
médica integral. Así como en España contamos
con buenos hospitales, excelentes profesionales, y una cobertura
farmacológica garantizada, todavía hay mucho por hacer
en cuanto a los recursos psicoasistenciales y sociales.
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