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La
Encina es un programa destinado a personas infectadas por el Vih
en un estadio avanzado de la enfermedad y que carecen de cobertura
sociofamiliar y económica para ser atendidos adecuadamente.
Desde mayo de 2002, es una realidad en Burgos gracias al convenio
firmado entre el Comité Ciudadano AntiSida y el Ayuntamiento
de Burgos y la colaboración de la Junta de Castilla y León,
junto con la ayuda de voluntarios y otras entidades.
La Encina tiene como objeto atender las necesidades bio-psico-sociales
de los enfermos de Vih/Sida más desfavorecidos, carentes
de apoyo familiar y socioeconómico, que presentan problemas
de salud graves relacionados con el Vih/Sida y patologías
relacionadas. Se trata de aquellos que no pueden realizar una vida
de forma autónoma o ser atendidos en su núcleo familiar.
Este recurso es único en Burgos y aborda problemas específicos
relacionados con el Sida que no se contemplan en otros servicios
de tipo residencial existentes.
La casa de acogida dispone de 10 plazas y contempla dos niveles
de acogida diferentes: una residencia estable, convirtiéndose
en el hogar del usuario en el que se den las condiciones necesarias
para que la vida cotidiana se desarrolle en términos de convivencia;
y otra temporal, destinada a quienes por diversas circunstancias
necesitan un lugar de acogida transitoria hasta que sea posible
su reintegración en la familia, derivación o se facilite
el acceso a su lugar de origen.
Tres plazas están reservadas para personas que tienen la
necesidad de ser excarceladas por problemas de salud graves asociados
al Vih/Sida.
A casi cuatro años de su inauguración, La Encina se
ha consolidado como un recurso necesario, capaz de mantener un funcionamiento
estable dentro de la ciudad y la comunidad autónoma. El nivel
de atención y satisfacción percibida por los residentes
es óptimo, así como por los familiares o personas
relacionadas.
La casa de acogida permanece ocupada al 100% de su capacidad prácticamente
durante todo el año y se encuentra totalmente integrada en
la comunidad. Sólo en el año 2004 fueron atendidas
en La Encina un total de 18 personas.

VIVIR EN
LA ENCINA
La vida en la casa de acogida tiene su propia dinámica de
funcionamiento, lograda en base a una normativa general, a las necesidades
de los residentes y a un plan de desarrollo personal. Las normas
de funcionamiento establecen criterios de comportamiento basados
en el respeto, la solidaridad y la convivencia, y de este modo el
régimen elaborado se ajusta a las necesidades de los usuarios,
con pautas generales de horarios, higiene y otros cuidados.
Los residentes deben implicarse activamente en su salud y en la
mejora de su calidad de vida. Participar, en la medida de sus posibilidades,
en actividades de tipo ocupacional, rehabilitadoras o terapéuticas,
de acuerdo a un plan individualizado de intervención. Estas
actividades incluyen la limpieza y mantenimiento de la habitación
y espacios comunes de la casa, así como otras relacionadas.
El plan de desarrollo personal afecta también a los deberes
de los residentes, disponibilidad en el manejo del dinero, horarios
de salidas, pautas de alimentación, participación
en actividades ocupacionales, etc.
Monitores
Las tareas del equipo de cuidadores en la Encina son muy variadas
y abarcan todos los aspectos necesarios para el funcionamiento de
la casa. Con gran dedicación y un esfuerzo admirable, nuestro
equipo trabaja día a día para brindar a los residentes
una mejor calidad de vida. Las funciones que cumplen comprenden
los aspectos sanitarios (administración de
medicamentos, primeros auxilios, curado y vendaje, cuidados higiénicos
y hasta todo tipo de gestión externa en centros de salud),
psicológicos (escucha activa, terapia, apoyo),
de carácter social (convivencia, relaciones
sociales dentro y fuera de la casa), domésticas
(limpieza, cuidados y mantenimiento del inmueble, uso de equipamiento),
administrativas (registro de actividades, planificación,
control) y también las relacionadas con el ocio y el
tiempo libre (paseos, prácticas deportivas y recrativas,
talleres, festejos, jardinería, etc)
Seguimiento médico
Por otra
parte, el seguimiento médico es un factor muy relevante dentro
del funcionamiento de la casa. Los tratamientos prescritos para
el Vih/Sida y otras patologías relacionadas suelen ser muy
complejos para los residentes, que en muchos casos se encuentran
en un estadio avanzado de la enfermedad. Exige un control estricto
de los tratamientos (fármacos de todo tipo, curas, tareas
de rehabilitación, etc.) en cuanto a su preparación,
horario de administración, control de los efectos secundarios
de la medicación, etc. Todo esto exige una observación
atenta del paciente y de los posibles síntomas que puedan
aparecer durante su estancia en la casa.
PRÁCTICAS
CON ALUMNOS DE EDUCACIÓN SOCIAL
A través de un convenio con la Universidad de Burgos, en
La Encina brindamos la oportunidad para que los alumnos de Educación
Social de la Facultad de Humanidades y Educación puedan realizar
sus prácticas.
La experiencia hasta el momento, sumamente positiva, muestra que
los alumnos se integran con facilidad en la dinámica de la
casa. Se les presta un lugar donde poder observar, participar e
intervenir desde sus propias motivaciones individuales, aportando
a la casa y a los residentes aspectos muy positivos de sí
mismos y de su formación.
Los alumnos, a su vez nos devuelven su visión crítica
del centro y de su funcionamiento, lo cual nos aporta una visión
externa con la que nos sentimos satisfechos y que nos ofrece oportunidad
para seguir mejorando.
PROGRAMA DE APOYO A LA LIBERTAD CONDICIONAL
La casa de acogida pretende también ser un espacio para la
integración de personas derivadas del Centro Penitenciario
de Burgos, con el objetivo de prestar apoyo, formación y
seguimiento en su proceso de libertad. Bajo este objetivo fueron
incorporados distintos residentes, quienes adoptaron la mecánica
de funcionamiento de la casa y fueron adquiriendo progresivamente
mayor capacidad y responsabilidad en el desempeño de múltiples
actividades.
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